Universitat Rovira i Virgili

Elisa Alegre

Investigadora del Departamento de Antropología, Filosofía y Trabajo Social de la URV.

Antropología

Para alguien que ha oído hablar de torres humanas pero que no las ha visto nunca en directo, ver castells en vivo despierta muchas y diversas emociones y sensaciones nunca experimentadas antes.

La etnografía es el método de búsqueda de la antropología, que busca describir, interpretar y resolver los porqués del comportamiento de grupos humanos, sociedades, comunidades, incluso del individuo. Trate de conocer el sistema de valores y creencias, las lógicas que hay detrás de los fenómenos culturales y ubicar dentro de los contextos sociales estos fenómenos. La antropóloga Susan DiGiacomo explicaba que las etnografías surgen de la detección y el intento de deshacer la trama de una paradoja cultural.

Casi siempre encontramos algo paradójico en el comportamiento humano, incluso contradictorio. Los fenómenos culturales no siempre surgen del llamado sentido común, ya que muchas veces lo que ocurre no responde especialmente al contrato o acuerdo social de lo que consideramos racional o normal. Ésta puede ser la primera sensación al ver castells.

Buscar las razones en cuestiones simbólicas nos invita a ir mucho más allá, por ejemplo, de las lógicas materiales y adentrarnos en las entrañas de visceralidades y emociones que implican, como es el caso de los castells, la identidad y lo común.

Ya desde el primer momento en que se ven castells, se despiertan las primeras incógnitas del fenómeno corporal en forma de torre que no tiene sentido si se busca en la lógica de lo que llamamos instinto de supervivencia desde los orígenes de nuestra historia humana. ¿Estas torres ponen en peligro la vida de estas personas y de los más pequeños sin un elemento de motivación que nos acerque al salvaje instinto de mantenernos con vida?

Suenan las gralles y comienza a levantarse una masa de personas, una maraña de piernas y brazos, de cuerpos apiñados sin aparente lógica ni estructura, ya que distinguir la arquitectura y el orden de un castell no es nada sencillo para las personas neófitas.

A primera vista, pueden recordar las imágenes de las tribus exóticas y lejanas que suben a las palmeras con delicadeza y destreza, y da la sensación de que es una tarea casi natural, a la vez que compleja. Lo que más sorprende es no encontrar una finalidad concreta. Si subirse a las palmeras tiene la finalidad de recoger cocos para alimentarse, una acción instintiva, ¿cuál es el objeto de subirse para estas personas? ¿Qué lógica hay para subir poniendo en riesgo sus vidas?

La identidad versus la supervivencia: las camisas y la identificación

Ésta es la primera paradoja. El objeto o la finalidad no se explica por el simple ejercicio físico, ni mucho menos por un retorno material, ya que los castellers no cobran (ni en dinero ni en especies) por subir. Marvin Harris, antropólogo materialista, habría intentado encontrar ese qué material que motiva a este grupo homogéneo que hace subir a sus niños al punto más alto del castell con algún tipo de retribución. Sin embargo, esta retribución está muy lejos de ser material.

Las camises representan cada una de las colles y son las primeras pistas, porque estos colores son en sí mismos un elemento simbólico que identifica al grupo, la comunidad. Stuart Hall hace un alegato de la necesidad humana de identificarnos con algo en el capítulo titulado «Quien necesita identidad» del libro Cuestiones de identidad cultural. Deconstruye la idea de una identidad integral, originaria y unificada. Esto explicaría por qué un elemento identitario puede, incluso, contradecir la idea de la supervivencia, ese supuesto sentimiento universal del ser humano: ¿se trata de un fenómeno paradójico entre la necesidad de identidad como identificación y la necesidad de sobrevivir?

Lo que los castells aportan a quienes los practica es un fuerte sentimiento de pertenencia que construye no sólo identidades colectivas sino también la identidad subjetiva propia, individual. No podemos entrar aquí en un debate sobre cómo el sujeto se construye, pero sí reconocer y reconocernos en esa máxima de lo que es identitario como motor fundamental de las acciones comunes, casi como un hecho social total. Identificarse como casteller de un grupo determinado es un soporte colectivo y comunitario a la identidad individual propia. De hecho, hay quien se presentaría socialmente como casteller o castellera, quedando supeditados los otros roles sociales asignados como ser madre, padre, artista, maestra, atleta, mujer.

¿Es posible explicar la paradoja entre la supervivencia y la identidad desde una camisa? Probablemente la respuesta a esta pregunta sería muy atrevida, pero entramos en el mundo de las metáforas y hacemos un recorrido por los castells desde otro paradigma que nos invite a romper con lo esperado socialmente en el comportamiento humano. La identidad es un elemento que quizás nos ayude a entenderlos mejor.

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