Universitat Rovira i Virgili

Meritxell Benaiges Torrella

Profesora asociada de la Facultad de Enfermería de la URV

Enfermería

La enfermería se dedica al cuidado y atención de las personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, enfermas o sanas, en todos los contextos, e incluye la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y el cuidado de los enfermos, discapacitados y personas moribundas. Las funciones esenciales de la enfermería son la defensa, el fomento de un entorno seguro, la investigación, la formación y la participación en las políticas de salud y en la gestión de los pacientes y los sistemas de salud.

Esta es la definición que en el año 2002 hizo el Consejo Internacional de Enfermería de una disciplina que está muy presente en el mundo casteller y vela por el cuidado de las personas que forman parte de las collas, más allá de la atención en caso de lesiones.

Cuidar es una actividad humana, una relación y un proceso complejo que necesita una implicación proactiva. Cuidar es el término por excelencia que define la figura del personal de enfermería y se entiende desde una perspectiva holística. El término holismo viene del griego ὅλος y significa "total", de manera que implica tener en cuenta a la persona en todas sus esferas: psíquica, social, física y espiritual.

En el mundo casteller, el cuidado del otro es una constante que podemos identificar en muchas de las acciones cotidianas, en ensayos o en la plaza, tanto por la actividad propia como por la implicación y el compromiso que demuestra cada uno de los miembros que participan, desde los más grandes hasta los más pequeños.

Así, las collas castelleras son grandes familias formadas a partir de la agrupación de individuos con un interés personal, pero también común. En estos espacios se generan relaciones que van más allá de cargar un castell de gamma extra o hacer una buena diada en la plaza. El papel de la enfermería consiste en cuidar de las personas que forman parte de la entidad en el sentido más amplio de la expresión, no solo curando la rozadura que se hayan podido hacer en el ensayo o poniendo hielo porque se han hecho daño con un pilar. Cuidar también es prevenir, formar o fomentar hábitos saludables.

Un caso claro de esta amplia visión de la enfermería lo vivimos en los años 2020 y 2021, marcados por la pandemia de la COVID-19, durante los cuales todo el mundo vimos limitados los encuentros sociales. El mundo casteller también tuvo que detener su actividad durante un largo periodo. En septiembre de 2021, con motivo de las fiestas de Santa Tecla de Tarragona, se elaboró un protocolo para poder retomar las diadas que tenía como objetivo obtener datos que avalaran que la actividad castellera no implicaba un riesgo de contagio de la COVID-19. Se hizo un seguimiento con una prueba de antígenos a todos los castellers que participaban en los días de ensayo y el día de la actuación. Este estudio se llevó a cabo con la participación de un grupo multidisciplinario en el que la enfermería tenía un peso fundamental en la gestión y la realización de pruebas de antígenos rápidas seriadas a los participantes de cada colla según el protocolo. El trabajo concluyó que hacer castells era seguro, ya que no se detectó ningún caso positivo entre las personas que participaron. Esta acción es un ejemplo más de la labor de cuidar de un colectivo en el contexto de una pandemia mundial en el sentido más amplio.

Otro ejemplo del papel fundamental de la enfermería se encuentra en el Concurs de Castells, que se organiza cada dos años y acoge a más de 40 collas en tres jornadas. Tiene carácter competitivo y de autosuperación, lo que implica la construcción de castells límite con cientos de personas participando o presenciándolo como público, y necesita contar con una asistencia sanitaria rápida y eficiente. Por ello, se diseña un amplio dispositivo formado por diversos profesionales sanitarios y no sanitarios que incluye dos puntos de asistencia que responden a todo tipo de incidentes.

El primero está situado en la misma plaza, donde se realiza una intervención inicial y se determina si las curas se pueden hacer in situ. Se atienden lesiones como contusiones leves, pequeñas heridas o desmayos, pero si se determinan lesiones más graves o potencialmente más graves, se derivan al segundo punto de asistencia, ubicado en el hospital, donde se podrán realizar exploraciones complementarias (pruebas radiológicas, análisis, etc.) y una intervención más específica. La conexión entre los dos puntos de asistencia es posible gracias a una cadena de ambulancias que garantiza el transporte urgente de los castellers que lo necesiten.

Este es el dispositivo sanitario más amplio que existe en el mundo casteller, pero todas las actuaciones tienen asistencia (mayor o menor), ya que la Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya obliga a tenerla en cada una de las actuaciones. La enfermería participa en la elaboración de los protocolos de actuación, de las primeras asistencias sanitarias, en la coordinación entre dispositivos y en la continuidad de la asistencia hospitalaria.

Por todo ello, la presencia de la enfermería en el mundo casteller es imprescindible y su implicación queda patente en los cuidados derivados de la propia actividad castellera: educación, prevención, promoción de la salud, asistencia inmediata y asistencia hospitalaria.

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